El Caballo de hierro
El Caballo de hierro Al volver a la cabaña, Allie no estaba en su cuarto. Por las apariencias, Neale dedujo que había utilizado muy poco cuanto en ocasiones anteriores le llevara. Experimentó algo muy parecido a la impaciencia, aunque le hubiera sido difícil precisar que era. Desde su conversación con Slingerland, la situación había sufrido un sutil cambio. Lentamente se fue hacia el horcajo donde nacía el arroyo y donde confiaba hallarla. De pronto se le ocurrió pensar que si durante toda la semana le había estado aguardando para echar a correr al verle llegar, era que deseaba verle, pero lo rehuía por timidez, por temor o por obstinación. ¡Qué femenil! Posible sería que durante la semana se hubiese inhibido hasta cierto punto de su agobio.
—Probaré otro procedimiento contigo, Allie —murmuró.