El Caballo de hierro
El Caballo de hierro Horn era conductor de su propia caravana, buscándose por sí mismo el camino que conducía, serpenteando, hacia el Este. No llevaba exploradores ni cazador profesional consigo. Por lo general, las caravanas que se dirigían al Este eran pequeñas y pobremente equipadas, porque tan sólo los fracasados, los errabundos, los que añoraban su patria o los que por su conducta se habían puesto fuera de la ley, volvían la espalda al aurífero Estado de California. Horn emprendió la marcha con once hombres, tres mujeres y una muchacha. Por el camino tuvo que matar a uno de los hombres, y otro con su mujer, cedieron a la persuasión de amigos en Ogden, separándose de la partida. De modo que al detenerse para acampar en el bellísimo valle de los cerros de Wyoming, solamente le acompañaban nueve hombres.