El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —A juzgar por sus humos creo que sà —contestó Jones—, y… según he oÃdo decir, encontró filón.
Las opiniones parecÃan estar divididas respecto a Bill Horn. La charla tomó otros derroteros, de posibles incursiones de indios, desechándose entre chanzas la idea; se preguntaron si el famoso Pony Express seguÃa aquel camino de Laramie y, finalmente, aludieron al rumor que corrÃa de un ferrocarril en proyecto que atravesarÃa el continente de Este a Oeste.
—No hay quien tienda un ferrocarril por este camino —dijo rotundamente Jones.
—¡Claro que no! Pero… ¿no podrÃa allanarse el terreno? —preguntó otro.
—¿Allanarse? ¿A través de los desiertos de Utah y de esas montañas? ¡Condenación! Seguramente hay más sentido común por el mundo —exclamó el tercero.
Y asà hablaban, continuando sus faenas.