El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —¡Uh! —gruñó el respirando entrecortadamente. Era un animal de corta inteligencia y de brutales pasiones.
—Fresno, soy la hija de Durade…
—Ya decÃa yo que te conocÃa, aunque… estás hecha una mujer y… de primera.
Allie se lo llevó aparte, alejándole de los otros, que habÃan reanudado la codiciosa discusión.
—Lo que usted quiere es oro, Fresno —dijo afirmándolo más que preguntándolo.
—¡Tú lo has dicho! Pero entre una porquerÃa como ésa y… tú, no hay duda posible —dijo indicando con un ademán a sus compinches.
—¿Se acuerda usted de Horn? —preguntó Allie.
—¿Horn? ¿El minero que halló filón en Sacramento?
—Él mismo —replicó apresuradamente Allie—. Salimos de California en su caravana…, y llevaba todo su oro consigo.
Fresno demostró creciente interés.
—Nos atacaron los sioux… Horn enterró su fortuna… en el lugar donde habÃamos hecho alto… Todos los demás perecieron… excepto yo… y sé dónde…
Fresno abrió la boca para comunicar la estupenda nueva a sus camaradas.