El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —Con la que tenemos entre manos sobra por ahora —replicó Frank—; vamos a buscar ese…
Una detonación le interrumpió. Se oyó una ronca blasfemia…, después dos disparos más de diferente estampido.
—Esos dos últimos fueron de Sandy —observo Fresno— y ni que decir tiene que han hecho blanco. Ve a ver si Old Miles le toco antes a él.
Frank marcho bajo los árboles.
Allie habÃase preparado a todo. Aquellos disparos le sugirieron que ahora tenÃa dos enemigos menos con quienes contender y, por lo tanto, que convenÃa aprovechar la primera oportunidad. Le serÃa fácil apoderarse de un brinco del Winchester y seguramente malherir a uno, quizás a los dos facinerosos. Mas el mismo temple que le daba brÃos para intentarlo le aconsejó aguardar, no mucho tiempo, pero sà lo bastante para esperar más propicio instante.
Frank volvió trayendo el saco motivo de la reyerta; Fresno se echo a reÃr.
—Sandy tiene lo suyo… en mal lugar —dijo—. No puede vivir. Y Old Miles… está ya en el otro mundo.
—¡Uf! Frank, voy a buscar los hatos; mira a ver que hay en el saco —dijo Fresno.
Cuando se perdió de vista, Allie se desciño el lazo de la cintura.