El Caballo de hierro
El Caballo de hierro Vio el primer penacho del rifle de un cabecilla. El proyectil paso largo. Le siguieron otros cada vez más afina dos; los últimos cayeron a escasos metros.
—¡Dios! ¡Mira! —gritó Larry—. ¡Los condenados han herido al caballo de Pat!
Neale vio al irlandés caer con su cabalgadura, debatirse en el polvo, quedando luego inmóviles ambos.
—¡Le han matado! —dijo a gritos.
—¡Galopa! —respondió el cowboy ferozmente.
Neale galopo como jamás habÃa galopado; por fortuna, su caballo era raudo y estaba en excelente condición, equiparando asà el esfuerzo que el cowboy obligaba a rendir al suyo.