El Caballo de hierro
El Caballo de hierro La subida a la escarpadura fue para la brigada entera de ingenieros y los soldados que le acompañaban, dura y penosa.
—Necesitare una cuerda larga —habÃa dicho Neale a King, su portamira.
Esta orden fue la que motivo que King tardase tanto en escalar la escarpada. Era, además, un cowboy acostumbrado a cabalgar, pero no a escalar montañas a pie.
—He… recogido… cuanta cuerda… hay por acá —jadeo, soltando a los pies de Neale lazos, reatas y adujas de cuerda.
Neale examinó algunas ya muy desgastadas, con aire dubitativo.
—¿Eso es todo lo que habÃa? —pregunto.
—Todo. Incluido lo que Casey pispó a los soldados.
—Ayúdame a anudarlos —prosiguió Neale.
—Opino que esta vez bajare yo primero —rezongo King.