El Caballo de hierro
El Caballo de hierro Pasaron rápidos los días. Cada tarde llevaba Durade nueva concurrencia a su antro particular. Pocos eran los que reincidían y en esto mismo había para Allie cierta esperanza, porque cuantos más hombres de Benton o de la línea pasasen por allí, más probable era encontrarse algún día con Neale o con Larry. La idea la sostenía. Estaba constantemente al atisbo de personas a quien pudiese con fiar su historia. No es que en aquella perenne corriente de hombres no viese rostros francos, honrados y leales, pero estaban o demasiados ebrios o ciegos por el juego, o faltábale oportunidad para hablarles.