El Caballo de hierro

El Caballo de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una hora después, Neale acompañó a Warburton a la estación. El director tenía que tomar el tren para regresar a Nueva York.

—Váyase usted mañana —dijo Warburton—. Espero volver a verle pronto…, en Utah…, donde se clavara la última clavija. Ése será el día…, la hora…, se celebrara simultáneamente en todos los Estados Unidos.

Neale volvió a su hotel, intentando determinar el punto vital que se le había aparecido en la presurosa y aparentemente inútil Tornada. Su mente parecía un torbellino. Mas, ponderándolo, fue dándose gradual cuenta de que en la parte oriental o impulsora del plan reinaban los mismos espíritus de malignidad y de misterio que existían en la occidental o constructora. Aquí estaban interesados, comprometidos, hombres de pro y de valía; allí, hombres no menos grandes sudaban y se agotaban y envejecían y morían. La diferencia estaba en que los obreros lo daban todo por un ideal, mientras los directores y sus socios no pensaban sino en el dinero, en los beneficios.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker