El Caballo de hierro
El Caballo de hierro Paseó, calle arriba y calle abajo, hasta que su cansancio le hizo observar lo tardío de la hora. Tabernas y salones rebosaban gentes de toda condición. Oyó roncos gritos y luego disparos… Una pausa… Nuevamente estampidos, peculiares por su reverberación. ¡Qué extraño era que le escalofriasen! Pero… todo parecía extraño. Se apartó de aquellos sonidos, sin saber qué hacer ni adónde ir, ya que dormir o descansar era imposible. Finalmente entró en un garito, hallando buena acogida entre jugadores cuyo rostro conocía.
Era la última noche de Benton. En el ambiente había algo amenazador, terrible.
Neale se dejó dominar por el espíritu de la hora y del 1 juego. Había casi conseguido olvidarse a sí mismo, cuando una mano blanca, alhajada, se posó en su hombro, tocándole ligeramente. Oyó murmurar su nombre. Volviéndose, vio el arrebolado y singularmente radiante rostro de Beauty Stanton.