El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —Lo mismo me ocurrÃa a mà cuando tenÃa su edad. Y… ¿le gusta nuestra expectativa…? Neale… la construcción del U. P. será… ¡infernal!
—Me lo figuro, general. Por eso me atrae; por dos motivos. Por su salvajismo y por el anhelo de contribuir a llevar a cabo algo grande.
—Espero, muchacho, que pueda usted realizar su deseo sin dejarse afectar por ese salvajismo.
—¿Cree usted que puedo llegar a perder la cabeza? —preguntó Neale.
—Es usted vehemente, vivo de genio… ¿Bebe?
—SÃ, un poco —contestó el joven—, pero no siento inclinación por el alcohol.