El Caballo de hierro
El Caballo de hierro De repente, el picaporte de la puerta se alzó. Allie, en el centro de la pieza, quedó rÃgida de expectación. ¡Iba a entrar alguien! ¿SerÃa Neale? ¡DebÃa de ser él! Sus sensibles oÃdos percibieron una entrecortada respiración…, luego el chasquido de la llave en la cerradura… y… se abrió dando paso a un individúo talludo, de incierto andar, que sin mirar al interior volvió a cerrar. Luego dio frente a Allie.
Al reconocer el rubicundo rostro, las fúlgidas pupilas, el llameante cabello, un inmenso descanso se apodero de ella.
—¡Larry! —gritó.
Dio vivamente un paso hacia él dispuesta a echarse en sus brazos, pero la violenta sacudida que observo en él la detuvo.
Larry retrocedió… con las manos extendidas ante sà y una expresión en el arrebolado rostro como jamás le habÃa visto. Revelaba estúpida sorpresa. Lentamente, se llevo la mano a los labios y luego al cabello. Con más rápido gesto, la echó hacia atrás para tocar la puerta, como que riendo cerciorarse de algo, tocando cosas tangibles.
—Opino… que los estoy volviendo a ver —murmuró como para sus adentros.
—¡Oh Larry!… Soy Allie Lee —gritó ella tendiéndole los brazos.