El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —Allie…, si la aviso… póngase detrás de mà y agárrese a mi chaqueta. Yo la sacaré de aquÃ.
La colocó a su izquierda, llevándola por el pasillo de la derecha hacia el amplio aposento que Allie recordó. Al pasar, vio el salón de baile. Larry no se apresuraba. Llegaron a la escalera. La estancia, abajo, estaba llena de hombres y mujeres. La Stanton se encontraba también allà y al verles lanzó un gritó que sobrecogió a Allie. ¿Era aquella lÃvida y desencajada mujer la misma que habÃa ido en busca de Neale? Se echó a temblar. No obstante su terror, oÃa y veÃa con peculiar, intensa claridad. El grito de la mujer habÃa atraÃdo la atención de todos a la escalera.
La Stanton corrió hacia ellos y levantando un brazo con apasionado gesto:
—¿Adónde llevas esa muchacha? —gritó estridente.
Larry empezó a bajar arrastrando a Allie.
—Se la llevó a Neale.
La Stanton lanzó un gritó agitando los brazos:
—¡No!… No se la llevarás…