El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —Eso creo… y, ¿qué podemos hacer? Hasta llegar aquà el maquinista de su tren no puede hacer alto en estación alguna para recoger noticias… por la sencilla razón de que no hay estaciones.
—¿Y esos sioux están emboscados en las cercanÃas? —preguntó reflexivamente Casey—. Si no recuerdo mal el terreno… sólo hay un lugar a propósito. Aquel desfiladero estrecho y alto… Deep Cut…
—Efectivamente. Viniendo del Este, forma una rampa muy acentuada. Es facilÃsimo detener el tren. El general Lodge, con sus acompañantes y su escolta…, no tienen la menor probabilidad de poder defenderse. Será una degollina… Ese desfiladero nos ha preocupado siempre por temor a emboscadas… y ahora que los sioux se han corrido lo bastante al Oeste para haber dado con él… no hay tren que esté seguro… aunque lleve un regimiento.
—¿Y si pudiera detenerse al General antes de llegar? —preguntó Casey sagazmente.
—Entonces…, estando prevenidos podrÃan, cuando me nos, defenderse. No serÃa el primer ataque que rechazan. PodrÃan aguantar hasta la llegada del tren de socorro o… volverse atrás.
—Pues… Collins… tenemos que detener a ese tren antes de que se meta en esa maldita trampa.