El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —Es usted duro, Lee, duro como el acero. Las apariencias condenan al muchacho…, no pretendo exculparle…, pero conozco a los hombres. Tal vez haya caÃdo…, asà lo parece…, en un instante de ira o de embriaguez…, quizá golpeó a esa infeliz…, pero… ¡matarla…, no!
Un rayo de luz ilumino la perplejidad de Allie. Se referÃan a Beauty Stanton, a aquella bellÃsima rubia que Larry habÃa herido… ¡Qué embrollo! Ella podÃa decirles porque murió Beauty Stanton, mas… otras palabras afectaron su mente como de fuego… y un estremecimiento de angustia la sacudió… CreÃan que Beauty Stanton habÃa amado a Neale…, habÃa… Allie habrÃa muerto antes que dar beligerancia en su espÃritu a aquel último pensamiento.
Por un instante se le nubló la vista. Su asidero a los cortinajes le evitó desplomarse. Con frenética y terrible insistencia, con la antigua dominación que Neale ejercÃa sobre ella…, se aferró a la única verdad que importaba… Ella le amaba…, le pertenecÃa… y estaba allÃ. Lo más maravilloso de cuanto acaeciera era que estuviesen a punto de volverse a reunir. ¡Que no habrÃa soportado aguardando aquel momento! ¡Que no habrÃa sufrido él!
Volvió a oÃr la voz recia y vibrante: