El Caballo de hierro
El Caballo de hierro Lee no hizo la concesión ni su rÃgido semblante se ablandó.
—Quisiera hacerle algunas preguntas —dijo—. El general Lodge me ha informado de que usted salvó a… mi hija… hace algún tiempo… ¿Puede decirme que fue de su madre?
—Iba con la caravana… que asesinaron los sioux —replicó Neale—. Yo la vi enterrar. Su tumba no está muy distante de aquÃ.
Un temblor convulsivo sacudió a Allison Lee. Se volvió de espaldas un instante con los puños crispados, mordiéndose los labios. La evidencia de sentimientos en él relajó la tensión de los presentes, que se movieron desasosegados.
Allie seguÃa atisbando… con el corazón sobrecogido.
—¿Dónde llevó usted a mi hija? —preguntó luego.
—A la cabaña de un trampero, de mi amigo Slingerland —contestó Neale indicando con un gesto la figura vestida de ante—. Allie vivió…, recuperando lentamente las fuerzas. Usted ignora quizá que por un tiempo perdió la razón…, mas… se repuso. Y durante una ausencia de Slingerland… la raptaron.
—¿Eran ustedes… prometidos?
—SÃ.
—¿Y contaban casarse?