El Caballo de hierro
El Caballo de hierro En aquellos peculiares lapsos anhelaba la presencia de su viejo amigo, de su hermano, de su sombra, de Larry Red King. Se aferraba al recuerdo, aunque el pensar en Larry traía siempre aparejado Benton, su rugido y su fiebre de sangre, de oro y de lujuria. No comprendía el misterio de cuanto había pasado. Había sido una fase de la vida que su raza no volvería a ver jamás. Su ambición, su esfuerzo, su sombría lucha con las fuerzas del averno, su amistad y su pérdida, su agonía y trabajo y victoria eran símbolos del progreso de un gran movimiento.
La llegada de la noche traíale siempre descargo, porque al finalizar la labor diurna ya no le era preciso combatir. Sabía que estaba perdida la batalla. El ansia de ver a Allie Lee se acrecía en él. Mientras la creyó muerta parecíale que su espíritu le acompañaba, que la tenía siempre cerca, que su voz murmuraba con el viento. Pero vivía, estaba lejos de sus manos, tomando su vida un giro ajeno por completo a él. ¿Podría resistirlo ella? ¿Podría soportarlo? Era imposible que le olvidase, ni que fuese infiel a su memoria, mas… era muy joven y su vida había sido muy dura. Quizás acabase cediendo a la influencia inflexible de Allison Lee. En un ambiente de felicidad y de riqueza, su hermosura y su inocencia atraerían en tropel a los admiradores.