El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―¿Y qué? Andamos a la caza de búfalos.
―SÃ, ya. Eso dice usted.
―Quiero hablar con Brite, y no con usted, vaquero ―dijo el otro en tono agresivo.
―Habla usted con Texas Joe ―intervino Brite en tono mordaz.
―Brite, entréguenos ese chico que usted ha secuestrado: Reddie Bayne ―dijo el cabecilla de los visitantes.
―Wallen, no estoy acostumbrado a discutir con hombres como usted ―intervino Texas incisivamente. Brite tuvo la impresión de que su mayoral trataba de dar tiempo a que llegara Pan Handle y los otros al campamento. Brite echó una furtiva ojeada por encima de la rosada pradera. ¡Ni un jinete a la vista! Esto era grave, porque sin duda habrÃa refriega dentro de pocos minutos.
―¿Quién demonios es usted? ―gritó Wallen roncamente.
―Yo conozco a este hombre ―dijo el compañero de Wallen―. Es Texas Shipman.
―Eso nada significa para mÃ.
―Entonces, habla tú, compañero ―repuso el otro, con una voz dura y frÃa, que significaba mucho para Brite. Este teniente era el más peligroso de todos.
―Desde luego, Ross Hite; no necesito de ti para decir lo que tenga que decir ―respondió Wallen.