El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ¡Ross Hite! Brite se impresionó al oÃr aquel nombre, bien conocido de los conductores de manadas. Hite habÃa recorrido la gama de todas las ocupaciones conocidas a la redonda.
―Habla, pues, o que el diablo hable por ti. Pero hazlo brevemente ―dijo Texas en tono brusco―. ¿Qué es lo que quieres?
―Venimos detrás con nuestro ganado ―repuso Wallen llanamente―. Vosotros vais demasiado despacio y entorpecéis nuestra marcha… Y quiero que se me entregue ese jinete llamado Reddie Bayne. Me ha tocado en un trato que hice con Jones en Braseda.
―¡Ajá! ¿Asà que Reddie Bayne te debe sus servicios?
―Seguramente.
―¿Y qué dices tú, Reddie?
Reddie se adelantó de un salto.
―Es un infame embustero, Texas ―dijo Reddie, irritado, con pasión―. Me he escapado de tres ranchos para huir de él.
―Cállate tú, o te va a salir peor repuso Wallen con voz estridente.
―Poco a poco, Wallen ―advirtió Texas―. Éste es un paÃs libre. El tiempo de los esclavos, blancos o negros, ha terminado.