El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas Brite apenas necesitó aquella orden terminante, pues su rifle estaba listo antes de que Texas hubiese terminado. De igual modo, Reddie saltó hacia delante, valerosa y amenazante.
Todos los jinetes, salvo Ross Hite, habían vuelto grupas instantáneamente. Varios se alejaban con sus caballos a paso lento. Hite no dio muestras de temor en su rostro cetrino, pasando la mirada de Texas al postrado Wallen y luego, hacia atrás, a campo traviesa. Brite oyó el golpear de cascos veloces, y más atrás, los gritos de los vaqueros.
―Brite, ¿quiere usted que nos llevemos a Wallen? ―preguntó Hite.
―No, gracias; nosotros le atenderemos ―repuso Brite con sarcasmo.
En ese momento un caballo pasó junto a la galera y, habiendo sido frenado, se detuvo bruscamente, levantando una nube de polvo y grava al hacerlo. Pan Handle Smith saltó en el centro del grupo, al tiempo que un revólver aparecía como por magia en cada una de sus manos. Brite sintió entonces alivio.
―¿De qué se trata? ―preguntó Smith fríamente.
Ross Hite miró fijamente a Smith; luego rió con aspereza.
―Brite, como conductor de manadas, va usted bien preparado. Texas Shipman, y ahora Pan Handle Smith…