El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―¡Santo Dios! ¡Pensar que Ben nos iba a traicionar de ese modo! ―exclamó Deuce Ackerman estrujándose las manos―. Yo no conocÃa bien a Hallett. Pero tú, Ben… ¡Cómo! Si hemos trabajado juntos, dormido juntos durante tantos años.
―Ya está hecho. Se lo he dicho a todos. No trato de disculparme…, salvo que Roy tenÃa siempre bebida para mÃ.
―Ben, en ese caso te perdono ―dijo Brite sinceramente―. Y quiera Dios que no vuelvas a caer en esa tentación.
―Gracias, Mr. Brite. Le prometo que… no lo haré ―repuso Chandler con voz cortada.
―Ben, ¿qué supones tú que dirÃa Reddie Bayne de todo esto? ―preguntó Texas Joe con retintÃn―. Ella te tenÃa a ti más apego que a los demás.
―No tengo idea, Tex. Pero yo mismo se lo diré.
―Ahà viene ella con la remuda ―añadió Deuce.
Me pregunto por qué Reddie traerá todos esos caballos ―dijo Texas.
―Tapemos al muerto ―dijo Ackerman.
―No, vaquero; conviene que te des cuenta. Deja que la damita trague la hiel. ¿No le tenÃa cierto afecto a Hallett?
―No, Tex; tú debes darte cuenta.