El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas Momentos después, los delanteros habÃan sido enderezados, y con agudos resoplidos se arrojaron al agua. Los demás siguieron en buen orden. Texas se adentró con ellos, a caballo, hasta que el agua se hizo perceptiblemente profunda. Gritaba con toda la fuerza de sus pulmones. Pan Handle se lanzó a la cabeza de los mesteños, guiando la partida. Reddie, con sus gritos estridentes, los empujaba hacia el rÃo, y cuando su caballo negro se adentró en el agua, los delanteros iban a nado.
―¡Venga, muchacha! ―voceó Texas agitando su sombrero―. Sigue contra la corriente y déjalos ir.
Cuando Texas regresó a la orilla, el ancho extremo posterior de la remuda se habÃa adentrado bastante en el rÃo ―y los delanteros iban a punto de acometer la rápida corriente.
―Tex, debimos ir con ella ―dijo Pan Handle serÃa mente.
―No hay temor, lleva un magnÃfico caballo ―repuso Brite, esperanzado.