El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―Williams, ¿no crees que Hite tenderá emboscadas en el camino pensando que somos lo bastante tontos para darle caza? ―preguntó Texas.
―Seguramente lo hará. No le daremos caza. Mr. Hite robó nuestra manada demasiado pronto. Dejaremos que mire por ella, y nosotros miraremos por nosotros.
―¿Me aconsejas que vaya a explorar rÃo arriba?
―No, eso no. Pero puede enviar a ese hombrecito. Sabe ―repuso Williams―. Escucha, vaquero: ve y trepa a la colina, cuidando de que no te vean nunca. Marcha a lo largo del borde y mira a ver si puedes localizar el equipo… Y otra cosa, Shipman: no enviemos a nadie a buscar esa galera hasta que Sabe regrese con la información.
Pan Handle se sentaba aparte, limpiando sus revólveres. Brillaban al sol como de acero bruñido. El gunman parecÃa absorto en su trabajo. Su frente estaba arrugada y oscura; la lÃnea de su mejilla, tirante y gris. Brite tenÃa por cierto que Smith habÃa despachado él solo la mitad del grupo de comanches. Sacó de esto cierto consuelo, y reflexionó sobre el dudoso futuro de Ross Hite.