El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―¿Qué es lo que piensas, Tex? Quiera Dios que no sea una idea descabellada. Tú y Pan no sois dos chiquillo. Y tú conoces, ciertamente, tu responsabilidad aquÃ. Tenemos ahora dos chicas y un herido que proteger.
―Bueno, la idea no es tan mala como le parece a usted ―siguió diciendo Texas―. Pan y yo atacaremos la manada en el momento más grave de la tormenta de truenos y relámpagos. Al hacerlo, yo la circundaré por un lado y Pan Handle por el otro. Si el ganado huye con pavor, como es probable, seguiremos adelante hasta que comience a arremolinarse o se detenga. Con esto, el equipo de Hite se pondrá a trabajar. Sus jinetes se separarán, naturalmente, tratando de parar el ganado o mantenerlo agrupado. Y a la luz de un relámpago, cuando uno de ellos nos eche la vista encima, no sabrá distinguirnos del padre Adán. ¿Comprende, jefe?
―Mucho me temo que no ―repuso Brite, confundido.
―Vaya, se le está endureciendo la mollera con la edad. ¿Es que todos sus sentidos se le van hacia esa chiquilla preciosa que ha adoptado, eh?