El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―Creo que no.
―Debe de ser una nueva marca impresa sobre otra anterior. Las reses son jÃbaras como demonios. Como si no tuviéramos ya bastante trabajo… Que le diga cómo fue lo de anoche.
Texas se marchó a paso largo, murmurando solo, y se dirigió al arroyo, sin duda a lavar su venda ensangrentada, que llevaba en la mano. Brite esperó a que hablara el sombrÃo gunman, pero quedó decepcionado. Por consiguiente, Brite fingió tener cosas que hacer y se dirigió hacia el fuego del campamento, donde los vaqueros se habÃan congregado y hablaban en voz baja. La llegada de Reddie y Ann los silenció por completo. Si Brite esperaba que estos muchachos aparecieran gozosos, se habÃa equivocado. Tal vez les ocultarÃan algo a él y a las chicas. Mr. Hardy se sostenÃa bastante bien, teniendo en cuenta la gravedad de su herida; pero se le habÃa declarado una fiebre que, por otro lado, acentuaba su enfermedad. Williams dijo que si podÃan llevarle hasta el puesto de Doan, junto al rÃo Rojo, tenÃa probabilidad de sobreponerse a la muerte. Moze llamó entonces a cenar, y la comida transcurrió más silenciosa que de costumbre.
San Sabe y Little entraron luego, después de haber sido relevados, e informaron que varias millas al este habÃa indios con búfalos.