El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―Ese grupo ha marchado a nuestro paso durante todo el dÃa ―dijo Hash Williams―. Pero no es muy grande; asÃ, que me figuro que no necesitaremos seguir en vela toda la noche. No obstante, habrá que tener el fuego apagado.
―Tengo que dormir un poco ―dijo Texas Joe en son de queja―. Pan Handle es un búho. Pero yo, si no duermo, soy hombre al agua.
Justamente antes de oscurecer, Texas llamó a Brite fuera del alcance de los oÃdos del campamento.
―Déme un poco de tabaco, jefe. Es raro; me siento nervioso… ¿Le ha contado Pan Handle lo de anoche?
―Ni una palabra.
―¡Hum! Esos malditos. ―gruñó Texas―. No hay modo de hacerlos hablar. Sin embargo, hay que admitir que Pan habló anoche, con su revólver… Jefe, fue la acción más extraña en que me he visto jamás. Si hubiéramos sabido que habÃa diez u once hombres en vez de seis, acaso lo habrÃamos pensado mejor antes de partir contra ellos.
―Dime lo que quieras, Texas ―repuso Brite, tranquilamente―. Me basta saber que estáis sin novedad y que habéis recuperado la manada.