El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―Va a ser bloqueado por los búfalos, a no ser que logre abrirse paso a través de ellos. ApostarÃa a que ha pasado por aquà un millón de búfalos este mes.
―¿En qué mes y dÃa estamos?
―Ah, se ve que ha estado conduciendo manadas… Déjeme ver. Es el 16 de julio.
―¿De verdad? El tiempo pasa volando en el sendero… ¿Puedes decirme si Ross Hite y tres de sus hombres han pasado por aquà últimamente?
―Han estado varias pequeñas bandas esta semana ―repuso el comerciante evasivamente―. Pasaron ligeros de carga y a buen paso… No conozco personalmente a Hite. Desde luego, he oÃdo hablar de él. Yo no hago preguntas a mis clientes, Brite.
―Tú conoces tu negocio, Doan ―repuso Brite brevemente―. Por tu bien te diré, sin embargo, que la banda de Hite nos asaltó dos veces. En una ocasión se apoderó de toda mi manada.
―¡El diablo me lleve! ―exclamó Doan secamente, tirándose de la barba―. ¿Y en qué paró el asunto?
―Recuperamos el ganado, y dejamos algunos de la banda de Hite tendidos a lo largo del sendero.
Reddie apareció dando tumbos, secándose los ojos.
―Espera, Reddie. Yo iré contigo ―le gritó Brite.