El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―No canses tu caballo, muchacha. ¿Por qué tanta prisa, querida?
―Papá, cuando veo esa expresión en los ojos de Texas Jack me enfermo por dentro ―contestó ella.
―¿Qué expresión?
―No sé cómo llamarla. La he visto por primera vez aquel día antes de que disparara contra Wallen. Como aquel extraño relampagueo que hemos visto la otra noche durante la tormenta.
―Reddie, a estas alturas deberías estar acostumbrada a esas expresiones de los conductores de manadas. Es una vida muy dura.
―¡Pero yo no quiero que Texas Jack siga matando gente! ―exclamó ella, con una pasión sorprendentemente aguda.
―¡Vaya! ¡Vaya! ―exclamó Brite ¿Y por qué, chiquilla?
―Pronto será otro gunman como Pan Handle. ¡Y entonces, tarde o temprano, le matarán!
―Creo que tienes mucha razón ―repuso Brite―. Cuando pienso en ello tengo la misma sensación. ¿Qué haremos para contenerle?
―¿Contener a Tex? No es posible, papá.
―Aquí en el sendero, puede que no. Pero algún día terminaremos este viaje… Entonces sí será posible. Tú podrías contener a Tex, chiquilla.