El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―Muchachos, tenéis tiempo de apearos ―dijo Texas, deslizándose de la silla y adelantándose frente a su caballo. En un momento, todos, excepto Brite, siguieron su ejemplo. Texas y Pan Handle sostenÃan un revólver en cada mano. A tan corta distancia podÃan hacer horrores antes de que los comanches tuvieran tiempo de apuntar con el rifle o requerir un arco. Caballo Negro comprendió sin duda que habÃa hecho alarde ante el equipo que no debÃa. Con todo, no parecÃa abandonar su salvaje y dominante actitud.
Brite tuvo una inspiración.
―Capitán, nosotros ser buenos por ti. Nosotros dar montones. Pero no más. Si quieres pelear, nosotros peleamos… Dos manadas mañana.
AquÃ, Brite levantó dos dedos y, señalando a su ganado, le dio a entender que venÃan más, sendero arriba.
―Mucho más. Tantos como búfalos. Hombres blancos con manadas vienen siempre. Dos lunas. ―Y con las manos levantadas abrió los dedos repitiendo por señas lo que habÃa dicho con palabras.
―¡Ohu! ―exclamó Caballo Negro.