El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―Jefe, los caballos están bien. Supongo que permaneceré por aquÃ, cerca de su puesto. Todos tenemos órdenes, de continuar en guardia hasta que nos avisen.
―Tal vez se esté fraguando alguna cosa. Tal vez no. ¿Quién sabe?
―Me figuro que lo que se esté fraguando será en la cabeza de ese hombre.
―¿Qué hombre, Reddie?
―Usted sabe… ¿No ha sido abominable lo que me ha hecho a mÃ, Mr. Brite?
―SÃ, ha sido un poco rudo ―convino Brite. Tex actuó con tanta rapidez que no me dio tiempo a intervenir…
―Desde luego que no se ha portado usted muy caballerosamente ―continuó Reddie, en tono vacilante―. Ahora tengo mis dudas acerca de usted.
―Como sabÃa que tú eres una chica, me dejó casi paralizado.
―Seguramente que eso le paralizarÃa también a él ―repuso Reddie sombrÃamente―. Jefe, yo podrÃa arreglar cuentas con Texas diciéndole que habÃa ofendido a una dama.
―¡Rayos y truenos! Seguro que sÃ. Pero no lo hagas. Reddie. Pudiera abandonar el equipo.
―Me dolerÃa que él descubriera que yo… soy una chica ―repuso Reddie, pensativa.
―Confiemos en que ninguno lo descubrirá.