El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque El bosque se extendÃa por la llanura sin más accidente que algunos cauces que rompÃan su regularidad y monotonÃa. HacÃa el mediodÃa, sin embargo, el paisaje comenzó a cambiar, cosa que Elena comprendió podÃa haber observado antes de haber aguzado más su atención. A medida que el suelo se elevaba, los árboles eran más hermosos.
Elena efectuó otra observación. Desde que estaba en el bosque sentÃa en su nariz una sensación de obstrucción, cual si la tuviese opilada. De repente, sin embargo, se le desobstruyó, como si el olor del pino tuviese una acción directa sobre la membrana pituitaria. Tan fuerte era el olor, que incluso resultaba desagradable. Su garganta y sus pulmones le escocÃan.