El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Un tintineo metálico demostró que el cazador estaba desempaquetando las cacerolas y los utensilios para la cena. De un gran fardo sacó varios paquetes de diversos tamaños que contenían algunas vituallas y provisiones. El balde estaba abollado, como si un caballo hubiese pasado por encima de él. Dale fue a llenarlo a un manantial próximo. Lo primero que hizo al volver al campamento fue verter parte del agua en una gamella y arrodillarse para lavarse las manos. Aquella operación debía de ser habitual en él, porque Elena advirtió que mientras se enjabonaba espiaba los bosques y escuchaba. Secó luego sus manos al fuego y volviendo al lugar donde habían quedado los cachivaches de cocina comenzó los preparativos para la cena.