El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque La mañana era oscura y fría. La lluvia, fina y continua, amenazaba con inundarlo todo. Elena quedó sorprendida al ver que volvían al campo abierto, abandonando el refugio acogedor del bosque espeso. El campo era llano hacia la derecha, elevándose gradualmente hacia la izquierda hasta terminar en un alto y denso boscaje. Las nubes bajas y negruzcas cubrían la cúspide de las montañas. El viento parecía querer soplar cada vez con más violencia. Dale y Roy marchaban a la cabeza al trote largo, conduciendo las acémilas que al seguirles zarandeaban horriblemente los fardos de la impedimenta. Elena y Bo pasaban mil fatigas para no quedar rezagadas.