El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque No sólo produjeron en Elena gran sorpresa estas palabras, sino verdadero enfado. No encontrando vocablos con que expresar su indignación, la expresó en una mirada llena de enojo.
—No lo niegues, lo estoy viendo con mis propios ojos —insistió Bo con aplomo.
—Bo, eres una loca, una romántica, una sentimental. No piensas ni dices más que tonterías. Te figuras que la única finalidad de la vida es el amor.
—Es cierto, Elena, fuera del amor no hay nada.