El Hombre del Bosque

El Hombre del Bosque

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Dale había recibido el perro de manos de un pastor mejicano siendo sólo un cachorro, y lo crió con cariño, consiguiendo que el animal, por su parte, se le aficionara de verdad. Al principio no se llevaba muy bien con los demás animales del cazador y Dale tuvo que tomar la determinación de confiarlo a un ranchero del valle. Al día siguiente, sin embargo, Pedro estaba de nuevo en su campamento. Desde aquel instante, Dale duplico los cuidados que hasta entonces había prodigado al can; pero continuaba con la idea de deshacerse de él por varias razones. Pedro era un perro demasiado fino para poder soportar con facilidad la ordalía de tener que buscar el alimento por sí solo la mitad del tiempo. Aquel otoño, Dale se había visto precisado a ir a Snowdrop, en donde había confiado Pedro a un amigo. Dale había ido luego a Show Down y Pine, y al campamento de los Beeman, habiendo perseguido con éstos a varios caballos salvajes durante varios centenares de millas hasta Nuevo Méjico. Las montañas estaban ya cubiertas de nieve cuando Dale volvió a su campamento. Y allí encontró a Pedro, escuálido y famélico, dando saltos de alegría al ver a su amo. Roy Beeman visito más tarde a Dale y le dijo que el amigo a quien éste había confiado el perro en Snowdrop no había sido capaz de retenerlo. El animal, después de romper una cadena, había saltado por encima de una cerca de tres metros de alto, para escapar. Siguió las huellas de Dale hasta Show Down, en donde uno de los amigos de Dale, al reconocer el perro, lo recogió con intención de guardarlo hasta el regreso del cazador. Pero Pedro se negó a probar alimentos. El amigo de Dale facturo entonces el animal para el campamento de los Beeman, aprovechando el paso de una carreta con carga para tal destino. Desde entonces Roy ya no podía asegurar lo que había hecho el perro; pero creía, lo mismo que Dale, que Pedro les había seguido en su caza de caballos salvajes. A la primavera siguiente, un pastor con quien Dale y Beeman habían pasado algunas horas en su camino a Nuevo Méjico, les dio algunas noticias más. Cuando Dale había partido de aquel campamento, llegó Pedro, y otro pastor robó al perro. Pero Pedro logró escapar.


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