El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —Nunca he visto una caÃda con más suerte —dijo el cazador—. Ranger no acostumbra tropezar. Le hemos obligado a correr demasiado de prisa, pero todo se ha reducido a una emoción más, sin consecuencia, ¿no es asÃ?
—Ha sido una noche gloriosa, pero me acabo de llevar un susto mayúsculo —manifestó Bo.
Este percance fue el último accidente de aquella noche tan llena de emociones, que Elena no habÃa de olvidar jamás, y cuyo recuerdo irÃa inseparablemente unido al del cazador que habÃa sabido darle a conocer nuevos y más interesantes aspectos de la vida.