El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —También creo que tira admirablemente.
—En eso te equivocas. Sus tiros resultan cortos muchas veces, como los de Jim Wilson y demás pistoleros y cazadores de Texas. Si no encuentras mejor recomendación…
—En resumen: yo respondo de él y te lo garantizo.
—Eso es hablar bien —manifestó Auchincloss. Y volviéndose hacia el cowboy, le dijo:
—Joven, yo no le conozco a usted; pero mi sobrina me asegura que quedaré satisfecho de sus servicios y espero que no me dará nunca motivo de queja. Puede continuar trabajando a mis órdenes.
El tono de Auchincloss, pasando de las bromas a las veras, demostró a Elena la necesidad que su tÃo presentÃa de nuevos hombres para los futuros adÃas de lucha.
Carmichael permaneció delante de Bo, dando vueltas a su sombrero entre las manos, como buscando palabras que no acertaba a pronunciar.
—Señorita Rayner, he quedado muy agradecido —musitó.
—¡Oh, no vale la pena! Mas dÃgame, ¿cómo se llama usted?, —quiso saber la muchacha.
—Carmichael.
—¿Entonces, por qué le ha llamado también, mi tÃo, Las Vegas?