El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —No sé; esos destripaterrones que me acompañan me llaman a veces asà para divertirse. Mi verdadero nombre es Tom.
—A mà me será difÃcil llamarle de otro modo más que Las Vegas —manifestó Bo.
—Si usted me lo permite le diré que no me gusta —insinuó Carmichael, poniéndose del color de la grana.
Afortunadamente para el muchacho, Dale puso fin a la conversación llamando en aquel momento a las muchachas a almorzar.
Durante la comida, la última de las muchas en aquellos parajes paradisÃacos, Elena habló poco. Bo, en cambio, estaba decidora y locuaz, jugando con los animales, hablando con su tÃo y bromeando con Dale. El cazador parecÃa de humor sombrÃo. Roy mostrábase taciturno, como de costumbre, y Auchincloss se limitaba a desempeñar el papel de espectador; pero cuando Tom se presentó sin pedir permiso y el ranchero vio la figura flexible del gran felino, ya no se pudo contener.
—¡Dale, éste es el maldito puma! —exclamó.
—SÃ, en efecto, éste es Tom.
—Pues tendrÃa que tenerlo encadenado o enjaulado —opinó Al.
—Tom es tan manso e inofensivo como un cordero.