El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —He sido dura con él, pero aún se merecÃa peor trato, porque le odio y seguiré odiándole toda la vida; de manera que no me hables más de él.
Elena, sin embargo, se obstinó en contar a su hermana en breves palabras lo hablado con Carmichael, explicándole toda la significación que para ella tenÃa el ofrecimiento que él le habÃa hecho de matar a Beasley, como único modo de que éste no se apoderara de la hacienda que ella tenÃa que heredar.
Bo, al oÃr esto, se desató en lágrimas, abrazándose a su hermana.
—Elena, después de esto no me queda más remedio que amarle más que nunca —confesó, confusa y desesperada.
Elena la apretó cariñosamente contra su pecho, tratando de consolarla y confortarla, como en los dÃas no muy lejanos todavÃa en que las cuitas no eran tan graves y amenazadoras.
—Claro que le amas —arguyó—; hace dÃas que lo he adivinado y lo celebro de veras. Pero tú has sido una locuela y tu orgullo no te ha permitido rendirte a la evidencia. Has querido coquetear con otros muchachos. Has coqueteado. Tu conducta merece una repulsa.