El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —SÃ; pero he prometido no decÃrselo a usted —respondió Elena nerviosamente, apartando su mirada de la del cowboy.
—¿Ha sido Riggs?
—Las Vegas, no me interrogue porque no he de quebrantar mi promesa.
El cowboy se acerco a la ventana, mirando afuera unos momentos. Se aproximo luego a Bo con aire resuelto.
—Roy no quiere decirme el nombre del canalla que le agredió por temor a que yo vaya a encontrarle —dijo—, y si yo deseo encontrarle es porque quiero evitar mayores males. Por eso espero que usted querrá darme a conocer este nombre.
—No puedo, no debo, Tom —contestó Bo, suplicante.
—¿Ha dado usted a Roy palabra de callar?
—No.
—¿Y a su hermana?
—Tampoco.
—En ese caso confÃe en mÃ; necesita usted depositar en mà su confianza, no porque yo tuviera un dÃa la loca fantasÃa de creer que podrÃa corresponder a mi amor…
—¡Oh Tom! —interrumpió Bo.