El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —Bueno. Escuche, necesito que confÃe usted en mà plenamente. No darÃa yo una cosa como segura si no estuviera absolutamente cierto de ella y le juro que no haré en ningún caso nada que Dale no estuviese dispuesto a hacer si estuviera aquÃ. Escasamente tardará algunos dÃas en llegar, y es preciso tener a los bandidos a raya. Usted se ha asimilado al Oeste mucho más pronto que su hermana; éste es el mayor elogio que puedo tributarle. ¿Quiere pronunciar ahora el nombre que necesito conocer?
—Sà —contestó Bo con fuego en la mirada.
—¡Oh Bo, por piedad, no se lo digas! —imploró Elena.
—Sà —declaró Bo—, se lo diré. Sepa, Tom, que el cobarde, el canalla que —hirió a Roy por la espalda ha sido Riggs.