El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Dale se estremeció al oÃr esto y se puso a temblar, como presa de un ataque. Sin atreverse a dar crédito a las palabras de su amigo, sentÃa impulso de insultarle a él y a su hermano, por figurarse que era más bien objeto de una burla.
—Roy está loco —rezongó.
—¿Qué dices, Milt? ¡Parece imposible que pienses eso! Roy es el hombre más inteligente de Pine y el más sensato.
—Si él me hiciera creer una cosa semejante y resultara luego lo contrario le matarÃa —replicó Dale.
—¿Crees a Roy capaz de mentir o burlarse en casos semejantes? —preguntó John Beeman.
—Pero tú, John, acabas de decirme que Elena quiere verme, desea tenerme a su lado, y esto es imposible.
—Estás demasiado enamorado para comprender la verdad —repuso John—. Pero has de saber que mi hermano Roy no se equivoca nunca al juzgar el corazón de las mujeres. Roy tiene tres mujeres, y aun calculo que se casará otra vez más. Tiene solamente veintiocho años y es dueño de dos grandes chacras. Él aseguró que ha visto resplandecer en los ojos de Elena el amor hacia ti, y si él lo dice ha de ser verdad. ¡Ya vez cuán necesario es que te apresures a volver a Pine para luchar en defensa de esa muchacha!
—Iré —prometió Dale sentándose, emocionado, sobre un tronco cerca del fuego.