El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque En el camino de Pine, al borde de los cedros, advirtieron, entre algunas peñas diseminadas, signos inequÃvocos de haber acampado allà algunos hombres dÃas antes. Las huellas de los caballos pasaban por allÃ, siendo evidente que habÃan salido de Pine. Las huellas impresas en el suelo aquel mismo dÃa por un caballo solo, procedÃan, en cambio, de la parte Norte. Del Este procedÃan otras dos huellas impresas por un par de caballos del dÃa anterior. Estas huellas correspondÃan a cascos grandes y pequeños. John se detuvo a estudiar estas huellas; pero Dale, menos interesado, que él en este estudio, permaneció algo apartado, aguardándole.
—MÃlt, las huellas más pequeñas no son de un potro —aseveró John.
—¿En qué te fundas para creerlo y qué deduces de que no sean de un potro? —preguntó Dale.
—Me fundo en que los potros suelen andar dando frecuentes saltos de uno a otro lado. Estas pequeñas huellas no se apartan de las grandes, de lo que deduzco que están hechas por un mesteño llevado del ronzal por el jinete del caballo grande.
Por toda respuesta, Dale puso su caballo al trote, obligando al puma a seguirle de cerca.