El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque No había en la banda de Snake Anson quien pudiera competir con el joven Burt en claridad y alcance de la vista. Por eso habíasele colocado de centinela en el promontorio rocoso, con orden de atalayar minuciosamente las laderas de las montañas y señalar, en cuanto lo divisara, el paso de cualquier caballo.
Desde la salida del sol habían mantenido encendida una hoguera formada con troncos de cedro y cubierta con ramas verdes, a fin de que saliera de ella una espesa columna de humo.
La noche anterior habían acampado en un lugar llano bajo los cedros de detrás del promontorio. Pero Anson no tenía intenciones de permanecer allí mucho tiempo. Apenas terminado el almuerzo se coloco la impedimenta sobre las acémilas y se ensillaron los caballos. El sol, bastante elevado sobre el horizonte, era cálido y la brisa no podía refrescar aquel lugar abrigado.