El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —He visto la señal que me habéis hecho por el humo e inmediatamente he montado a caballo. Pero me he dirigido hacia el Norte, no dando la vuelta hacia aquÃ, sino algún tiempo después de haber salido de Pine. ¿Quién se ha apoderado de la muchacha, vosotros o Riggs? ¿Qué os pasa? Noto algo extraño en vuestra mirada. ¿Acaso la muchacha no está aquÃ? No creo que me hayáis avisado para nada.
Snake Anson hizo un signo a Bo para que se acercara.
—Sal, tú, déjate ver —le ordenó.
La mucha salió de debajo del cedro que la cubrÃa con sus ramas tupidas y caÃdas.
Beasley abrió los ojos sorprendido al ver a la muchacha.
—Ésa no es la muchacha que yo necesitaba, sino su hermana.
—Eso parece —asintió Snake.
El asombro tenÃa a Beasley con la boca abierta. La furia y la rabia eran, sin embargo, mucho mayores que su sorpresa.
—¿Qué es esta burla? —rugió—. ¿Quién se ha apoderado de ella? ¿Quién la ha traÃdo aquÃ?
—¿Quién ha de ser? —manifestó Anson con expresión de ludibrio—. Ese valentón llamado Riggs, aquà presente.