El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —No permita usted que se me lleve —rogó.
Ésta fue la primera muestra de debilidad que dio la muchacha.
—Yo no soy el jefe aquà —fue la bronca respuesta del interpelado.
—Pero usted es un hombre —insistió ella.
—Snake, permÃtame que yo conduzca a la muchacha otra vez a Fine —dijo Jim Wilson.
La sorpresa de Anson al oÃr esto no tuvo lÃmites.
—Piense usted en las ventajas de lo que me propongo —arguyo Wilson—; tenemos ya bastantes dificultades con que luchar; y la presencia de esta muchacha en nuestro campamento no puede representar para nosotros sino una dificultad más. Lo mejor es que devolvamos esta muchacha a su hogar.
—¿No serÃa mejor pedirle por ella a su hermana un buen rescate?
—Lo que usted quiera, pero no olvide que yo me he ofrecido a acompañarla —concluyo Wilson.
—Jim, si yo quisiera deshacerme de ella permitirÃa a Riggs que se la llevara —repuso Snake Anson.
No obstante estas palabras decisivas, las que habÃa pronunciado Wilson le tenÃan inquieto y preocupado.
Riggs no oyó lo hablado entre Anson y Wilson por haberse apartado unos cuantos metros en busca de su caballo.