El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Poco después del mediodía Anson ordeno levantar el campo y ponerse en marcha. Burt, Jones y Moze se encargaron de conducir las acémilas. Anson iba detrás, y la muchacha cabalgaba entre él y Riggs. Jim Wilson cerraba la retaguardia.
Descendieron serpenteando la ladera de la montaña. Cruzaron un profundo barranco, siguiendo hasta penetrar en un espeso bosque. Desde allí la marcha fue más rápida. Los caballos pudieron ponerse al trote, pues hasta entonces sólo habían marchado al paso. En el momento en que una manada de venados salía inopinadamente de la espesura, Burt hizo detener los caballos para matar un ciervo con su excelente puntería. Continuaron luego los demás, dejándole a él ocupado en descuartizar al animal y hacerse cargo de la carne. La segunda vez que hicieron alto fue junto a un arroyo; allí fue donde Burt se reunió de nuevo con sus compañeros. Continuaron por bosques y montes frondosos, por trochas y vericuetos, trepando por cuestas de difícil acceso, a un terreno más alto desde el que pudieron divisar el rojo disco solar hundiéndose por el horizonte y la luz crepuscular, cada vez más débil, daba aceleradamente paso a la noche cuando Anson dio la voz de alto.