El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Wilson habÃa cogido una hacha y se habÃa ido a cortar ramas de piteas. Fue y volvió varias veces, hasta reunir las necesarias para construir debajo de un álamo un pequeño cobijo en forma de y con una pequeña abertura en la parte delantera. Concluida esta tarea fue a desempaquetar una manta, que introdujo en el cobijo, diciendo a Bo Rayner:
—Cuando guste descansar métase aquà dentro y duerma tranquila, porque yo estaré aquà cerca por si le ocurre algo.
—¡Gracias! —respondió la muchacha—. Quizá sea usted verdaderamente un tejano.
—¡Quizás! —asintió melancólicamente Jim Wilson.