El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Al oÃr estas palabras, Bo asomó la cabeza por el cobijo de piceas y dijo:
—Riggs me aseguró que tenÃa dos caballos escondidos; deben de estar cerca de aquÃ, por aquella dirección.
—¡Ah, ésas son buenas noticias! —exclamó Anson con alegrÃa—. Por lo visto, deseaba escaparse contigo —añadió.
—SÃ; pero yo no he querido.
—¿Y por eso te ha pegado?
—Sà —contestó la muchacha escondiendo nuevamente la cabeza.
—Muchachos, en marcha —ordenó Snake Anson—; dos de vosotros, a buscar los caballos, que deben de estar escondidos seguramente entre las piteas. Los demás, a empaquetar y cargar todos los objetos.