El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —La sacaré del campamento y correré con ella a tu encuentro.
—Esto ha de suceder pronto.
—Escúchame, Dale —repuso Wilson, caviloso—. El apresuramiento puede sernos tan nocivo como la excesiva lentitud. Snake está muy preocupado estos dÃas, puede recelar algo y matar a la muchacha. Conozco a mis compinches, y sé de lo que son capaces. Conviene que tomemos precauciones. Es preciso que tracemos previamente un plan.
Los claros ojos de Wilson brillaron con una idea. Iba a bajar una de sus manos para señalar al puma, cuando comprendió que mejor serÃa que continuara manteniéndolas levantadas.
—A Snake Anson le asustan los felinos —dijo—. Tal vez lo mejor fuera sembrar el pánico en el campamento y sacar de allà a la muchacha con ayuda de esta fiera. ¿La tienes bastante amaestrada para lograr que por la noche entre en el campamento y ponga a hombres y caballos en fuga?
—Si a Snake Anson le asustan los felinos, el susto que le voy a dar le va a envejecer diez años en una sola noche.